Animadores y desarrolladores compartimos muchos
de los retos que implica el ser un creador de contenido en el contexto de la
industria del entretenimiento actual, y además lo hacemos en un país que no
tiene una tradición de fomentar la existencia de las industrias creativas. Sin
embargo, las diferencias notables que existen entre las formas de arte y los
métodos de producción han resultado en una separación previsible pero
indeseable entre las industrias que pretendemos construir en nuestro país.
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LA SITUACIÓN ACTUAL DE LOS ANIMADORES Y SU INTEGRACIÓN AL DESARROLLO DE VIDEOJUEGOS EN MÉXICO |
El reto es arrebatarle la atención de nuestra audiencia a Hollywood, EA, Activision, Capcom, etc. De manera que podamos empezar a colocar IPs propias en el mercado.
Ahora, exponer contenido de animación cinematográfica o televisiva es muy complicado a través de los canales de distribución tradicionales; pero con eso resuelto el productor no tiene más que confiar en el contenido y esperar que la exposición resulte en la conexión con la audiencia que espera. El cine y la TV son una experiencia "Lean back", donde un consumidor puede resultar expuesto pasivamente si el contenido tiene la suficiente presencia.
Los videojuegos, en cambio; ofrecen una experiencia "Lean forward", es decir que demandan una mayor inversión por parte del usuario. No solo es dinero y tiempo, también demanda voluntad para aprender la mecánica del juego y en muchos casos las reglas de las comunidades que se construyen alrededor del juego. Si es juego de PC, hasta la instalación. El consumo de un juego es necesariamente resultado de una decisión consciente, y eso lo convierte en un medio más complicado de vender.
La idea que hoy quiero proponer no es nueva. Desconozco que tal le fue al juego para Wii, pero El Chavo Animado es un ejemplo del modelo que conviene perseguir con la promoción de una IP. Claro, esta IP realmente ha estado posicionada desde antes de que naciéramos; y tiene todo el respaldo de una enorme corporación maligna; pero esto no debería evitar que reconozcamos los méritos de la iniciativa y consideremos la posibilidad de replicarla.
Una sociedad entre un
desarrollador serio y un estudio de animación traería enormes beneficios a las
posibilidades de que una IP original conjunta rompa el cerco del resto de las
marcas de entretenimiento internacionales.
El videojuego aporta una nueva ventana de exposición de los personajes y
el universo de la IP,a una audiencia que bien puede ser atraída por una mecánica de juego
innovadora o brillantemente divertida; como fue el caso de Angry Birds.
La serie
de animación o la película aportaría una exposición prolongada o por lo menos
de mayor accesibilidad para la gran audiencia al mundo que se puede
experimentar en el videojuego. Como se hizo con Dante's Inferno.
Y cabe mencionar que los
rubros distintos abren las posibilidades de que cada empresa acceda a
diferentes apoyos gubernamentales que por ahora están torpemente segregados por
gremios.
Un proyecto de estas
características sería un reto muy respetable, la colaboración entre empresas no
tiene muchos precedentes positivos en nuestras industrias; pero de conseguirse
sería la apuesta más valiente y potencialmente efectiva que podríamos hacer
para dejar de cargar contra los molinos en solitario. Y empezar a ganar terreno para México
en el mercado internacional del entretenimiento.