lunes, 18 de junio de 2012

Carlos Carrera y Ana: Atrapados entre el arte y el comercio.

El 11 de Junio se publico en Milenio una entrevista con Carlos Carrera, célebre director de Ana con el encabezado: El cine de animación, caro y sin apoyo suficiente. Tras leer la nota, la compartí en Twitter y prometí una entrada de blog. He aquí dicha entrada, para revivir el blog.

Para no poner palabras en la boca de nadie, la nota esta aquí: http://www.milenio.com/cdb/doc/noticias2011/0d256b03c0d1a065ce41f8885f4da539

Y muy temprano en la entrevista se aparecen los bandos; estas dos vertientes de la animación mexicana. Y es ahí donde radica un problema, porque a partir del bando con el que se identifique uno, ve distinta la problemática del cine de animación mexicano. 

Los bandos son la burocracia cultural , que produce como forma de expresión individual y justifica la recepción del apoyo gubernamental con premios, festivales y representar la cultura de México en el mundo; por un lado.
Por el otro, el cine empresario; que busca la manera de generar los mejores resultados comerciales posibles para "hacer industria", generar empleos, desarrollar contenidos para el mercado internacional, etc. 

La producción de Ana, parece estar atrapada justo en medio; con un pie en cada campo.

Mi reacción a la nota fue: Cierto, pero el análisis es cuestionable. Y es cuestionable porque recurre a una respuesta fácil y desorientadora. Culpar al gobierno y su insuficiente apoyo. Es una respuesta fácil porque es cierto, 30 millones de pesos no son suficientes para producir una película de animación de altos valores de producción.  Es desorientadora porque acusa de culpabilidad al mayor aliado de la animación mexicana y disfraza la real problemática que enfrentamos.

Lo cierto es que Ana cuesta 80 millones de pesos, y el promedio de recaudación de una película animada mexicana basada en una propiedad intelectual nueva es de entre 50 y 60 millones de pesos siendo optimistas. Recaudaciones mayores se han logrado solo con propiedades bien posicionadas como Don Gato y Una película de huevos; pero Ana no tiene esta ventaja. 

El verdadero problema, no solo de Ana sino de toda la producción nacional; es que como audiencia estamos colonizados culturalmente. Nuestro mercado está inundado por contenido que incluye al mejor del mundo; y eso reduce notablemente el margen de ganancia que se puede proyectar para una cinta nacional. El problema de la animación mexicana es un problema de mercado.
Siendo optimistas, esperando lo mejor en todos los aspectos que están en las manos de los productores pero siendo realistas a partir de la información que tenemos; es difícil pronosticar que una propiedad intelectual nueva genere en México mas de esos 80 millones de pesos. Así pues, la necesidad de acceder a mercados extranjeros y contar con fuentes de ingreso auxiliares se vuelve evidente. 

Esta es la muy complicada venta que una propiedad intelectual nueva enfrenta en mayor o menor medida.  Esta es la razón por la que debemos ser disciplinados y moderados con los presupuestos si hemos de compartir el mercado con Hollywood.  ¿Ustedes que creen que podría hacerse para vender "Ana" a inversionistas? ¿Y a la audiencia?