miércoles, 11 de julio de 2012

IP's originales: La importancia de NO seguir al líder.


Un poco tarde, pero con el trauma electoral de la semana pasada; la verdad es que la entrada se podría haber perdido en una vorágine de memes, acusaciones y demás secuelas de elección. 

Al grano!  En el último episodio discutimos la aparente colonización del mercado y las fatales consecuencias que esto tiene para la gestación de propiedades intelectuales originales en México. En los comentarios, el buen BlueBoy preguntaba:
 Ante el naufragio constante de cada producción que intenta emular a Hollywood, ¿cómo generar propiedades mexicanas atractivas?
 Hollywood está enfrentando un fenómeno extraño: Recauda más dinero que nunca, pero ya van algunos años en que el promedio de asistencia esta a la baja. La manera en la cual están tratando de lidiar con la situación es a través de "tentpoles" (Blockbusters que con ganancias de +100 mdd pagan por los fracasos en taquilla del resto de su slate del año I.E. The Avengers) y una habilidad pasmosa para explotar los incentivos gubernamentales de otros países. (Link) Toda esta estrategia, además de la capacidad para pagar la opción por las IPs más populares del mundo; es demandante de capital. Del gran capital. Al gran público se llega con gran capital.

Presenciamos un ciclo desquiciante en el que se invierte más dinero en menor variedad de propuestas. Quienes innovan en Hollywood son los abogados y los contadores, siempre buscando nuevas maneras de diferir el riesgo y restringir el acceso al contenido. 



En México, no tenemos el gran capital. Aceptemos que para nosotros el camino es la guerra de guerrillas. Los nichos que son demasiado pequeños para que justifiquen la costosísima inversión legal y financiera que implicaría para Hollywood servirles.  

Es en este punto donde todos se molestan, acusan mediocridad y derrotismo, etc. Concédanme 3 párrafos más: 

Angry Birds de Rovio, Simon's Cat, y la reciente ola de videojuegos de autor. Nuevas propiedades están surgiendo constantemente, pero no nacen en el contexto del cine. El modelo de negocio del cine como lo está dictando Hollywood es absolutamente hostil a la innovación y la producción independiente. Yo creo que es un error tratar de emular a Hollywood.

Los creadores de contenido del mundo estamos atrapados en la  batalla entre el modelo de Hollywood y la propuesta disruptiva de Silicon Valley. Las propiedades intelectuales originales por definición necesitan de un entorno favorable a la innovación, y esa condición lógicamente nos muestra a un favorito en el segundo.

El primer paso para generar propiedades intelectuales originales es salir a un mercado que no esté cooptado, como la vastedad de la red; para validar la propiedad con una audiencia. Solo entonces, se habrá dado un paso hacía el gran público. Es ahí cuando Hollywood pone atención.

Si estuvieran buscando contenidos de entretenimiento nuevos, ¿ustedes donde los buscarían?

PD: Tambien podemos discutirlo en  Facebook  o en Twitter.

2 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo podemos utilizar la red para presentar contenidos nuevos con la esperanza de que la gente se enamore de "la propiedad". ¿Esto quiere decir que los creativos tendrán que autofinanciar sus productos y después tambien autofinanciar la promoción? ¿Cuanta gente cuenta con el tiempo, el conocimiento y los recursos para generar una propiedad? ¿Y después de tanto trabajo solo queda la esperanza de que tal vez encuentre un público y tal vez genere interés de en Hollywood? Me parece que no tenemos muchas opciones.

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  2. El posicionamiento de una propiedad, a través de internet; es una alternativa que conviene pensarla en el contexto de un plan de negocios mas grande; que para ser economicamente viable necesita tener multiples herramientas de monetización y ser absolutamente eficiente al producir.
    La verdad es que el valor que un creador de contenido ofrece no es su capacidad de hacer contenido; sino su habilidad de generar el interés de ciertos grupos de consumidores con el contenido que genera.
    Buscamos atraer los ojos de una audiencia que nunca antes había tenido tantas opciones para entretenerse.

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