lunes, 23 de julio de 2012

Animación MX: Un solo barco.


En esta entrada, me parece conveniente hacer una corrección de rumbo y  hacer un aviso.  Este blog nació cuando como artista emprendí una prolongada investigación hacía el lado del negocio de la animación. 
En aquellos tiempos me frustraba el rumbo que tomaba la industria, porque me parecía que la razón detrás de las decisiones no era el lograr el mejor resultado artístico que podía conseguirse. Sé que esa frustración la comparte una gran mayoría de los artistas de animación mexicanos.

La consecuencia inmediata suele ser demonizar a los productores ejecutivos y dueños de los estudios. Acusarlos desde ignorancia hasta corrupción. En muchos casos, hay razones para sostener esas acusaciones. Pero lo que es innegable es que demonizar al "negocio" no ha dado ningún resultado positivo en la causa de construir una industria de animación en México. 

Eventualmente, la frustración puede evolucionar en 2 vertientes: La iniciativa o la amargura. Una ciertamente más constructiva que la otra. La iniciativa suele llevar al artista a fundar un estudio, solo para enfrentarse con la frustración de un negocio complicado y en el cual el mejor resultado artístico tampoco suele ser la prioridad. Y entonces es que cae el 20: Una vida dedicada al arte solo es posible si se comprende su naturaleza dual; forma de expresión y negocio.  

No se puede elegir entre una y otra; vienen juntas. Es parte del reto de ser artista. Los más grandes artistas de la historia han enfrentado la misma situación con mayor o menor éxito, ¿por qué habríamos de estar exentos?

Conforme estudié más y más del negocio, empecé a ver la viga en el ojo propio como artista y a la vez se hizo cada vez más comprensible la paja en el ojo de los productores mexicanos.  

Este blog, como mi experiencia personal; está salpicado de amargura e iniciativa.  Pero me parece que si estas entradas han de ser útiles, debo intentar desactivar la división facciosa  entre arte y negocio. División que se arraiga gracias a un error común. ¿Cómo habrían de entenderse en colaboración quienes deciden no preocuparse por los intereses del interlocutor? 

En entradas pasadas, he empezado a articular algunas de las conclusiones a las que he llegado y sostengo como hipótesis hasta ahora. Sin embargo, me genera dudas la utilidad de entradas con esa temática.  
La transición de una mentalidad puramente artística a una que tiene consideraciones de mercado es difícil y tiene enorme potencial de controversias. Es por eso que pretendo volver en el tiempo al 2009, cuando salí a probar suerte como independiente; para hacer un recuento del trayecto y las lecciones aprendidas en ese viaje. Espero que les resulte interesante, y lo aprendido les evite tropiezos innecesarios en sus carreras. A quienes me acompañen, les agradezco su atención.

1 comentario:

  1. Cierto, la "industria" no tiene sólo animadores o sólo productores. Tiene ambos. Si ha de florecer, será con ambos o no lo hará.

    ResponderEliminar